El día que la pillé de marrón

LA FAMOSA HISTORIA QUE RULÓ POR TODO EL INSTITUTO

 

Aquello sucedió una cálida tarde de verano. Mi novia y yo llevábamos tres meses saliendo, habíamos intimado bastante y lo sabíamos todo el uno del otro ( eso creía yo ), sexualmente no habíamos avanzado tanto, tan solo nos besábamos apasionadamente con los típicos toqueteos para calentar el ambiente, pero nunca pasando de eso, ya que ella era algo mas joven que yo y me daba miedo hablarle de estos temas tan pronto para no asustarla.

Esa tarde me citó en su casa, la verdad es que aquello me sorprendió ya que siempre quedábamos en un parque cercano a mi casa, pero no le di demasiada importancia.

Llegué algo temprano porque no tenía nada que hacer. Llamé a la puerta varias veces y nadie me abría, así que dí una vueltecilla por la casa a ver si estaba en alguna habitación alejada, ya que la casa era enorme. Miré en su habitación por la ventana, abierta de par en par para que entrara la fresca, y entonces vi la escena más maravillosa de mi vida.

Ella estaba sentada en la silla de su escritorio, con una revista pornográfica encima de la mesa, haciéndose un "solitario". Al estar de espaldas a la ventana no se percató de mi presencia, y me quedé mirándola sorprendido. Con una mano se frotaba el coño circularmente y con la otra se acariciaba sus firmes tetas, mientras gemía placenteramente sin darse cuenta de que yo la observaba. Entonces observé que llevaba puestos los cascos del walkman y que por eso no podía oirme.

Esta situación me excitó demasiado y no pude contener mis deseos de ir hacia ella.

Me metí cuidadosamente en la habitación y me senté en su cama, permaneciendo de espaldas a ella. Me dediqué a observarla un poco más detenidamente, su ritmo había aumentado un poco y ya ni siquiera miraba la revista pornográfica, que mostraba un hombre de larga polla penetrando a una rubia por el culo. Mi excitación me iba a llevar a cometer una locura de un momento a otro, y la gota que colmó el vaso fue el hecho de que jadease mi nombre mientras se masturbaba, sin duda estaba imaginándonos a los dos follando o haciendo cualquier cosa de las que no hacíamos normalmente. Este hecho me descontroló por completo y la abracé por detrás dándole un susto de muerte. Se sobresaltó y al volver la cara se dio cuenta de que la había pillado masturbándose, su cara era todo un poema y ella debía estar muy avergonzada, pero yo comprendí su situación y no la dejé tiempo para que dijese nada, me lanzé sobre ella y la besé con pasión para volver a calentarla. Ella estaba ya algo fría por mi pillada pero yo me encargué de calentarla de nuevo con mis besos y caricias. Cuando ya habíamos calentado motores ella pasó a la acción:- ¿ Quieres verme las tetas ? me dijo ella de modo repentino.

- Pues claro que si, le respondí algo cohibido y nervioso. Fue dicho y hecho, en un momento se subió la camisa que yo le ayudé a quitarse y se desabrochó el sujetador dejándolo caer al suelo y permitiéndome ver unas tetas redondas y bien hechas, con los pezones no muy oscuros y pequeños, eran tal y como me los había imaginado en mis pajas.

- Puedes tocarlas si quieres, que no te vas a quemar.

Estaba desconocida y atrevida, había dejado a un lado las inhibiciones y había pasado al ataque, pero eso me gustaba mucho, me ponía a tope de cachondo. La volví a besar de nuevo, busqué su lengua que me respondió con un ardor inusual, y mientras tanto le tocaba los pechos, primero los sobé con fuerza debido a mi impaciencia, quería tocar y tocar y no podía parar, pero ella me hizo bajar un poco la intensidad de mis sobadas. Mis violentas manos se tranquilizaron y acariciaron suavemente sus pezones, duros y erizados, contrastando con la flexibilidad del resto de sus tetas. Separé mi boca de la suya y recorrí su rostro y cuello con la lengua, parándome en las zonas que a ella más le gustaban para excitarla mas todavía, hasta que llegué a sus pechos, que lamí con avaricia. Mi lengua se movía frenéticamente por sus pezones, iba alternando teta cada 10 segundos y mis manos se encargaban de que ninguna de sus dos tetas quedara ignorada. Ella se estaba poniendo muy cachonda por mi chupada de tetas y se metió una mano en el interior de sus bragas. Quería masturbarse mientras yo le chupaba las tetas, pero tuve una ocurrencia mucho mejor. Le quité las manos de las tetas y le bajé los pantalones del todo, a lo cual no puso impedimento alguno, así le facilitaba los movimientos. Le bajé lentamente las braguitas sin dejar de lamer sus pezones, y ella tampoco opuso ninguna resistencia, aunque me observaba atenta para saber lo que yo me disponía a hacer. Le dije que se acostase en la cama y me obedeció rápidamente.

- Voy a comerte el coño y te vas a correr en mi cara, le dije en tono seguro.

Inmediatamente abrió las piernas y observé su coño abierto que me esperaba con impaciencia, me puse de rodillas en la cama y le metí la lengua en su peluda y húmeda rajita, que desprendía un aroma desconocido pero muy agradable. El sabor era tan agradable o más que el olor, y esto junto con los gemidos que daba ella hacían que la polla se me estuviese poniendo extremadamente dura. Parece que ella captó mi tremenda erección y no quiso desaprovecharla, me quitó los pantalones, los calzones, y mi polla dura y firme como nunca asomó ansiosa por un poco de acción. Ella se encargó de satisfacer mi polla, dio un extraño giro y se la metió en la boca toda de golpe, sentí su campanilla rozar mi capullo y eso me excitó haciéndome aumentar el ritmo de la lengua, con la cual la estaba penetrando hace un ratillo obteniendo alocados gritos de placer por su parte. Al cabo de un momento toda la excitación acumulada se derramó en una intensa corrida que ella escupió, algo que no me moló un duro. Después de haberme corrido ya la tía siguió chupándome la polla, la quería reanimar y la verdad es que no era una mala idea, pero eso de que no se hubiera tragado mi corrida me mosqueó bastante. Pese a mi cabreo la polla se me puso dura de nuevo y ahora se apoderó de mi el deseo de penetrarla por el culo, tenía un culito precioso y lo primero que pensé cuando la vi fue petarle el culo, y ahora tenía una gran oportunidad de hacerlo. Cuando la puse a cuatro patas sobre la cama y me disponía a penetrarla analmente, la muy guarra me salió con la tontería del condoncito y que de darla por culo nada. Primero rechazó mi semen de su boca y ahora esto. Sin duda se estaba ganando una buena paliza. Yo estaba dispuesto a dársela. Sin el menor remordimiento le empotré la cabeza salvajemente contra la pared, ella lanzó al aire un agudo grito de dolor y rabia, al cual se siguió una sucesión de puñetazos que le metí en la cara hasta reventarle alguna cañería de la nariz. Sangraba abundantemente pero a mí me daba lo mismo, tan solo tenía en la cabeza la idea de penetrar su culo y me daba igual el precio que hubiera que pagar. Por fin dejó de oponer resistencia y me ofreció su culo en pompa, realmente deseaba penetrarlo y no me recreé demasiado en observar su belleza, se la metí de un solo golpe mientras le gritaba: " Conque sin condón nada, conque por el culo no, ahora que, maldita zorra, te vas a enterar de lo que es bueno sucia hija de perra " En esos momentos la situación se me había ido de las manos, sin duda esto iba a repercutir en mi relación con ella y con un poco de mala suerte podía acabar pudriéndome en la cárcel al lado de algún traficante de heroína colombiano o de alguna zorra sifilítica, pero a mi todo esto me la sudaba en aquel momento, yo seguía penetrando su culo que cada vez estaba mas abierto debido a mis bestiales sacudidas. Antes de que me corriera empezó a sangrar por el ano, eso me dio un poco de miedo, principalmente porque podía ser mi polla la que estuviera sangrando, así que se la saqué del culo sin haberme corrido. La muy zorra debía padecer de hemorroides y me jodió la diversión ya que no tenía ganas de ensuciarme la polla. Cuando me la miré una sorpresa invadió mi cuerpo, tenía la polla algo manchada de sangre de su ano y se me había puesto algo marrón, entonces el asco que sentí fue inmenso. Le dije: " ¿a ti qué te pasa?, a ver , ¿es que tu madre no te enseñó a limpiarte el ojete después de cagar?, me has pringado toda la polla de mierda, ¿ahora que hacemos, guarra?" La respuesta era obvia, ella la había manchado y ella la tenía que limpiar. Se la metí en la boca, después de reventarle los dientes con un bate de hierro para que no le diera por morderme la polla, ella me la chupaba consciente de mi locura momentánea, sabía que en aquel momento podía hacer cosa y prefirió ser buena chica. Desgraciadamente esta situación de comprensión duró poco, parece ser que el sabor de su propia mierda le era desagradable y no pudo aguantarse las ganas de vomitar, pegó la potada en toda mi polla y esto fue el detalle definitivo que me llevó a hacer lo que hice aquel día. "Maldita perra, me has potado en la polla, me has pringado el nabo con tu vomitado, pero que hija de puta que eres", yo no sabía ya lo que decirle, ella estaba encima de la cama arrinconada en la pared y temblando de miedo consciente de mi furia en aquel instante. Lo primero que hice fue atarla a la cama por los brazos y las piernas y me fui al water a lavarme la polla ya que verla chorrosa de bómitos me daba un poco de asco. Cogí unos cuantos utensilios en el water que luego me podrían ser útiles y volví a la habitación después de haber lavado a fondo mi nabo. Ella seguía igual, con cara de pena y ojitos de carnero degollado me miraba a la espera de que se apoderara de mi mente el sentido común y la dejara ya en paz, ella hubiera dado cualquier cosa en ese momento por salir corriendo de allí, pero yo no iba a permitir que después de potar en mi polla se saliera sin un rasguño.

Lo primero que hice fue arrancarle las uñas con delicadeza, le arranqué sus 20 uñas y las tiré al suelo, y luego me dió pena y le puse un poco de agua oxigenada para que por lo menos no se le infectaran. La tía gritaba histéricamente de dolor pero eso no era mas que el principio. Me fijé en su coño, demasiado peludo para mi gusto, pensé, así que le arranqué a tirones todos los pelos de su coño en medio de sus terroríficos gritos. Se le había hinchado la vagina mucho y le sangraba bastante, le puse mercromina que encontré en el baño y luego lo recubrí con algodón empapado de alcohol, para que se le curase bien. Me miraba con mala cara mientras gritaba, su mirada me estaba jodiendo y cogí dos uñas del suelo, se las clavé en los ojos y luego se los intenté sacar, pero la uña se partió y desistí de momento. Los ojos se le volvieron rojos y me empezó a dar asco verla en este estado tan deplorable, así que la enrollé por completo de papel del culo, que pasó rápidamente de blanco a rojo en algunas zonas. Cuando ya tenía aspecto de momia, le prendí fuego y me fui por patas de la casa.

Horas mas tarde estaba en una colina cercana. Desde allí se observaba como los últimos restos de llamas en la casa se extinguían, yo de mientras me fumaba mi último cigarro del paquete de Fortuna que siempre me acompañaba, mientras con la mano libre me hacía una buena paja.

Nota del autor:

Buenas, soy el autor de la historia que lleva por título el mismo del
e-mail. Tras un formateo de disco duro la perdí, y en marqueze.net, la
página en la que la publiqué, fue censurada debido a su contenido gore. Cual
es mi sorpresa cuando intento sin muchas esperanzas encontrarla por la red
de nuevo, meto el titulo de la historia en google y aparece vuestra página.
Os escribo para que sepais que gracias a haberla publicado, este "autor" se
ha reencontrado con su historia jeje.

En fin, por si teneis dudas de que tipo de mente podría imaginar algo así,
solo decios que la escribí mientras estudiaba segundo de BUP, soy un chico
normalito que se descojona de risa con estas historias o películas gore, y
probé a ver que tal. Me alegro mucho al ver que mi relato ha sido publicado
por ahi, señal de que os habrá rayado y os habreis echado unas risas con él.

Y bueno, eso es todo, ya no podeis decir que no sabeis nada del autor,
gracias por publicarla, y seguid con la web ke ta mu wapa, un saludo :-)

Rovira

andreii@ono.com